
La tecnología es la unión del saber científico y las técnicas productivas, con el propósito del desarrollo de nuevas herramientas, nuevos materiales y, en consecuencia, nuevas formas de comprender la realidad. Gracias a ella es posible diseñar y producir máquinas y sistemas, o controlar procesos complejos como nunca antes vio la humanidad.
La tecnología ha estado siempre presente en la historia, de una u otra manera, pero a partir de la Revolución Industrial del siglo XVIII y particularmente en el siglo XX su efecto comenzó a alterar de manera drástica y acelerada la manera en que viven los seres humanos. La tecnología tiene muchos y muy diferentes efectos en la sociedad, muchos de ellos positivos, otros no tanto.
Por ejemplo, la gran mayoría de los aparatos que utilizamos a diario, desde televisores hasta computadoras, planchas y electrodomésticos de cocina, son fruto de un conjunto de saberes científicos aplicados a la resolución de un problema doméstico o al aprovechamiento de posibilidades (económicas, sociales, culturales) que antes no existían.
De esta manera, la tecnología continuamente crea nuevos instrumentos para permitirle al ser humano llevar a cabo diferentes trabajos de un modo más simple, rápido y con menos esfuerzo. Una licuadora, por ejemplo, le ahorra tiempo a una persona que cocina, pues de otro modo tendría que cortar o mezclar manualmente los alimentos, del mismo modo que una computadora permite a sus usuarios intercambiar información, aprender nuevos conocimientos y efectuar operaciones matemáticas rápida y confiablemente.
![]()
